Qué bonito es ser eso que hace sentir seguros a tus hijos.
Hoy fue nuestro primer día oficial en Comstock y mientras los niños salieron de la escuela felices, emocionados y encantados con todo… yo terminé sintiéndome súper abrumada.
Y sí, me dio risa pensar en la ironía: ellos entrando a una escuela nueva, en un lugar nuevo, con gente nueva… felices de la vida. Y yo, una adulta cuarentona, sintiéndome como niña de primer día que no sabe ni dónde sentarse. Creo que parte de lo que me pasa es que estoy TAN acostumbrada a tener el control. A saber qué sigue, organizar, resolver, moverme… y ahorita hay muchas cosas que simplemente tengo que esperar.
Estamos en un depa temporal hasta que nos entreguen nuestra casa. Todavía no tenemos rutina y, aunque sé que estamos cerca de PN y que regresaré seguido, emocionalmente todavía no termino de aterrizar.
No sé cuánto tenga que ver mi TDA, cuánto el cambio o cuánto el no tener una rutina, pero hoy me sentí abrumada. Muchisimo….Y me acordé de aquella Jaz de veintitantos que viajaba por el mundo, se iba a alta mar cinco o seis semanas, Dios sabe dónde, y regresaba para después volver a irse.
¿En qué momento me convertí en esta mujer que necesita saber qué sigue para sentirse tranquila? Pero creo que no se trata de buscar seguridad en alguien más. Se trata de aprender a sentirme segura aun cuando no tengo el control de todo.Y quizá esto también nos pasa de adultos: a veces, aunque tengamos cuarenta y tantos, hijos, responsabilidades y una vida armada… también podemos sentirnos como niños entrando a una escuela nueva. Podemos sentirnos perdidos. Extrañar nuestra casa, nuestra rutina, a nuestros papás. Tener ganas de llorar aunque sepamos que estamos bien.
Y está bien Así que aquí estoy, dándole tiempo a estos días para convertirse en rutina y a este lugar para convertirse en casa.
Y bueno… salimos a intentar pescar, a disfrutar un poquito de las aguas de por acá y aproveché para tomar unas fotitos. Porque si no sé qué hacer con mi vida… mínimo hago fotos.




